Topografía del desencuentro

Por Janna Tarabini Girard

Happy Together (Hong Kong, 1997), dirigida por Wong Kar-wai. Con Leslie Cheung, Tony Leung Chiu-wai y Chang Chen.

Hay algo profundamente triste en ver a dos personas insistir con una historia que ya terminó. No porque hayan dejado de quererse, sino porque el amor, por sí solo, dejó de ser suficiente. Happy Together parte de esa idea incómoda: la de una relación que sigue existiendo incluso después de haberse roto.

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La deformación como método

Por Janna Tarabini Girard

¿Qué vemos cuando las categorías ya no alcanzan? Entre recuerdos y metamorfosis, la pintura de Mildred Burton explora el territorio de lo inestable.

La primera vez que vi una obra de Mildred Burton, me quedé observándola más tiempo del que esperaba. No había nada espectacular en escala ni en montaje, pero las figuras, situadas en algún lugar entre lo humano y lo animal, parecían detenidas en un punto difícil de precisar. No eran criaturas fantásticas ni cuerpos identificables. Había algo en ellas que escapaba a cualquier clasificación inmediata y me obligaba a seguir mirando.

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Expresiones litoraleñas

por Camila Vallejos

Desde inocentes trazos impulsados por la curiosidad al desarrollo de un estilo gráfico único y cargado de “payé”, Manuel Augusto Artigue nos invita, a través de sus obras, a sumergirnos en una narrativa gauchesca que reivindica las figuras de la fauna silvestre del noreste del país de una forma creativa y novedosa.

Manuel Augusto Artigue es un artista plástico, ilustrador y profesor correntino. Su obra encuentra el balance entre lo contemporáneo y lo tradicional, representando principalmente animales propios de esta región, que son personificados bajo la cultura “gauchesca” en situaciones cotidianas. Desde que era un niño, Manuel ya demostraba interés por el campo artístico: los personajes de comics y series despertaron su curiosidad por el dibujo, lo que se mantuvo intacto con el paso del tiempo. Al terminar sus estudios secundarios decide estudiar Profesorado de Artes Visuales, en el Instituto Superior “Josefina Contte” de Corrientes, dando así sus primeros pasos profesionales en el campo del arte. Desde que finalizó sus estudios en 2013 hasta la actualidad, Manuel ha logrado establecerse en el ámbito regional como una de las personalidades más originales del arte contemporáneo correntino. En los últimos años de su etapa formativa, trabajó como ayudante del artista plástico José Acuña, de quien absorbió el rigor del paisaje y el retrato animal ganadero. Sin embargo, su espíritu curioso lo llevó a buscar una propuesta propia. El punto de inflexión llegaría en 2015 con su obra Los payadores y Mandinga, una pieza que presenta a tres animales autóctonos (una rana, un “tatú” y un carpincho) vestidos como gauchos, que protagonizan una escena típica de las peñas folclóricas, donde los personajes se encuentran tocando instrumentos, cantando y bebiendo. El artista emplea una paleta de colores fríos para aportar un condimento nostálgico a la obra, y unas pinceladas suaves permiten dar cuenta del nivel de detalle que presenta. Resultó ganadora de un evento de adquisición organizado por la Municipalidad de Paso de los Libres (localidad del interior correntino) y le permitió al artista dar un gran salto en el ámbito profesional.

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El mundo klemmiano

Por Rosa Giannini

Federico Klemm: iluminador de mitos. Curaduría: Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva. Centro Cultural Recoleta (CCR), Junín 1930, CABA. Del 30 de abril al 23 de septiembre.

La Argentina de los 90 estuvo marcada por la saturación televisiva, la frivolidad de la pizza con champán y la ilusión del “uno a uno”. En este escenario, irrumpió Federico Klemm. Lejos de ser un personaje más de la farándula, emergió como un analista estético de sus propios mitos. Durante años, la crítica confinó su producción al living mediático de su programa El banquete telemático.  Hoy, la exposición antológica Federico Klemm: iluminador de mitos desarma el prejuicio clasista del «buen gusto» institucional. La selección despliega más de 90 obras en tres salas para demostrar que Klemm fue el analista más lúcido y pionero del ejercicio digital, la hibridación de medios y la disidencia sexual en la era de la convertibilidad.

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Un beatnik del nuevo milenio

por Camila Depaola

Entre la filosofía y la poesía suburbana, Manuel de las Púas construye una obra donde la música actúa como experiencia explícitamente política y existencial.

Soy el sedimento destilado

De un mundo que nunca existió

Que no es hermoso ni proyectable

Y a fin de cuentas también fracasó

Soy una estructura descarrilada

Una discontinuidad

Y a pesar de todo al menos lo admito

Pues así funciona la verdad.

“Existencialismo marginalista”. En Manuel de las Púas Vol. 3 (EP).

El sol pleno cae sobre las calles y el puerto de Dock Sud. Es domingo, son las cuatro de la tarde, y el barrio descansa de su pulso productivo: cuerpos aquietados, mentes momentáneamente distendidas. Hay tiempo para el vino, para el goce y para mirarse hacia adentro. Esa escena casi detenida resuena en la música de Manuel Maero, nacido y criado en Dock Sud, Avellaneda, territorio que los medios de comunicación reducen constantemente a la marginalidad, al peligro.

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Cama de campo

Por Ramiro Enriquez

Nido de lagarto, de Franco Verdoia. Dirigida por Franco Verdoia. Con Silvina Sabater y Horacio Acosta. En Teatro El Extranjero. Valentín Gómez 3378. Funciones: lunes 20:30 hs.

Clide ha muerto.  Las fotos, restos de su juventud, aún laten desde un álbum que reposa junto al cuerpo inerte.  Gloria o Bicha, como la llama con ternura el Vasco, le cuenta a su amante sobre las peripecias en el deceso de su vecina, y al hacerlo introduce la posibilidad de la muerte.  ¿Qué es la muerte sino uno de los nombres de un final?

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LOS GESTOS MÍNIMOS

Por Guillermina Castro

Coreógrafa y bailarina, Diana Szeinblum trabaja con la materia, el cuerpo y los detalles.  Tras su paso como bailarina por el Teatro General San Martín y por la Compañía F.T.S. bajo la dirección artística de Pina Bausch, inició una larga y extensa trayectoria como coreógrafa marcada por la investigación y la experimentación, tanto escénica como coreográfica. En esta entrevista Diana nos habla de aquello que caracteriza su trabajo, su formación y lo que le parece fundamental a la hora de encarar un nuevo proyecto.

Para comenzar, ¿nos querés contar un poco de tu formación?

Yo empecé a bailar de muy muy pequeñita. A los cuatro años le dije a mi madre que quería ser bailarina y aquí estoy. Empecé tomando clases con Ana Itelman, fué muy importante para mí. Después tuve una gran y larga formación en mi espectro de bailarina, por ejemplo también hice teatro con Augusto Fernandez. En el año 2000 conozco al filósofo Raúl Cerdeiras, que fue maestro mío durante doce años. En un momento entre todo esto me fui a Alemania, donde estudié y bailé, luego volví aquí y me puse a trabajar. Esa es mi formación, así sin más.

¿Hay algo específico en tu formación que creas que “marca» tu estilo?

No, mi estilo lo marco yo, no quiero decir que reniego de mi trabajo con Pina (Bausch) o de mi trabajo con Ana Itelman, pero eso no quiere decir que mi estilo sea por Pina ni que sea por Ana.

¿Crees que hay algo específico en tu formación que  haya marcado una forma de organizarte y trabajar con el espacio y el cuerpo?

Si, mi trabajo y mi estudio con Pina, me han dado una especificidad en relación al movimiento que es muy especial, lo llevo conmigo en mi corazón y en mi trabajo. Ella y la escuela tenían una mirada específica sobre el cuerpo moviéndose y eso es algo que creo que me marcó muchísimo a la hora de de ver y entender la coreografía.

¿Qué consideras “característico» de tu forma de trabajar con el espacio y el cuerpo?

A mi me interesan mucho las formas mínimas y los gestos mínimos. Los gestos mínimos en espacios, en los espacios en general, ponerlos en relación al interior del cuerpo, a la relación del cuerpo interior con el cuerpo exterior y el cuerpo exterior en relación al espacio. Eso me ha enseñado que el gesto mínimo es un lugar donde me interesa mucho permanecer y que me abre un universo para mi desconocido.

¿Solés inspirarte en algún concepto particular o un tipo específico de libro a la hora de llevar a cabo tus trabajos? Como en el caso de tu último trabajo “Mi contundente situación” donde parte de tu inspiración fué el libro de León Rozitchner “ Materialismo ensoñado”

En general si. Igual, justo este fue muy característico porque era un libro que yo estaba leyendo y me llevó  a este concepto coreográfico particular. Pero muchas veces empiezo con un tema que me interesa y por ese tema voy a lecturas y esas lecturas me inspiran o me llevan por caminos. Trabajo muy en relación a las lecturas que hago, que me acompañan.

¿Hay algún concepto que sea transversal a todos tus trabajos?

El deseo, el deseo de hacer, podría decir, es fundamental. El otro día pensaba, que más allá de las obras, hoy en día creo que lo que ha atravesado siempre mi trabajo con otres es que, siempre, más allá de lo que yo quería producir, mi interés siempre estuvo en la investigación y la experimentación. Mi intención como coreógrafa es, mi deseo, mi interés está mucho más en el proceso de ensayo y todo lo que ahí se produce que la obra en sí. El deseo siento que me caracteriza.

¿Notas cambios desde tu primer trabajo a los últimos que hiciste? ¿Algo para mejor, algo para peor,  algo que hacías antes y ahora ya no?

Si, muchos. Yo cuando empecé a trabajar tenía mucha tendencia bauschiana, de hecho, mis dos primeros trabajos son muy en esa relación con ese proceso de trabajo que  justamente no dejaba que me retirara para investigar sobre las cosas sino que hacía que todo el tiempo yo tomara todas las decisiones, como si yo manipulara junto con el performer todo aquello. Trabajaba muy en relación a, no a lo real, podría decir, no a lo que uno puede manipular sobre lo que pasa, sobre lo que imagina, sobre lo que aparece, de forma aleatoria, en relación a la imaginación diría yo. Y en un momento tuve un cambio muy sustancial en mi trabajo, pasé a querer trabajar solo con lo real, solo con lo que existe, sobre la materia pura, quiero que sea la materia la que me guíe, no yo, ese fué un cambio sustancial en mi trabajo.

¿Y algo que mantengas en relación a tus primeros trabajos?

Bueno, lo que mantengo es esa visión y noción del cuerpo y su movimiento, esa especificidad que me interesa , el cuerpo en movimiento, eso lo mantengo y me interesa muchísimo, me interesó desde un comienzo.

¿Consideras que el contexto socio/cultural, las nuevas formas de relacionarse o de consumir arte y cultura que impacte de alguna forma en tu trabajo?

Yo creo que todo eso que pasa reafirma más mi trabajo, está tan abismalmente alejado de todo lo que son los dispositivos electrónicos, de esas relaciones que las personas entablan. Mi trabajo es tan opuesto, tiene que ver con el espacio, con el tiempo, con la sensación física, con el cuerpo que es tan opositor a todo eso que sucede. En definitiva reafirma mi trabajo

¿Pensaste hace unos años , cuando estaba la pandemia, si iba a ser posible seguir haciendo el mismo trabajo en caso de que las condiciones y restricciones del cuerpo y el espacio permanecieran para siempre?

No, creo que no hubiese seguido haciendo obras, de hecho en ese momento me parecía inútil “la obra”  en ese estado de las cosas, no hago obras para pasar el tiempo y era una época en la que había que pasar el tiempo. No, no creo que hubiese seguido haciendo obras. Hubiese seguido seguramente, si seguíamos todos encerrados, trabajando, experimentando y dando mis seminarios sobre percepción, sobre formas del cuerpo para sentir otras cosas de las que sentimos habitualmente, la forma en las que nos movemos, cómo conectarnos con nosotros mismos, con los otros, hubiese seguido mi camino por ahí si siguiéramos en pandemia para siempre.

¿En qué estás trabajando ahora?

Bueno, digo yo que hay muchas formas de pandemia, cuando asumió Milei fué un parate total. En 2024 no tuve un solo trabajo y entonces se me ocurrió, yo tengo una pieza que se llama Adentro, es sobre folklore, siempre la hacemos a fin de año en noviembre en mi estudio. Bueno, ese año que no trabajé se me ocurrió seguir haciendo una especie de trilogía, armar una trilogía con las personas que componemos Adentro, la hacemos yo y tres performers, Barbara Hang, Andrés Molina y Pablo Castronovo. La idea es armar una trilogía, hacer una segunda obra y en el futuro una tercer obra sobre temas populares, el folklore, la primera obra que ya está hecha y pensar otros dos temas populares ya que me interesa mucho lo popular como forma de encuentro comunitario, ver una obra para que nos encontremos, para que tengamos la cultura en común, eso me interesa mucho. Entonces, pedí un subsidio y estamos pensando una segunda pieza para esa trilogía.

¿Tenés alguna recomendación o consejo para los estudiantes que en un futuro van a trabajar en carreras artísticas?

Es muy difícil, en este contexto me resulta muy difícil dar un consejo, siento que todos mis consejos o que todos mis procesos fueron tan diferentes a lo que sucede hoy en día que no se que les puede servir de lo que a mi me pasó. Hay algo que sí siento que hoy en día pasa mucho, creo que tiene que ver con las redes, con el encierro individual y con el estar con uno y ese monstruo que parece que te lleva a otros lugares pero no te lleva a ninguna parte. Bueno, voy a hablar específicamente de lo coreográfico, porque me parece que es donde puedo hablar sin bajar línea. La coreografía es un lenguaje muy complejo, muy extraordinario, multiespecífico, ecológico y requiere algo que en este momento no está al alcance fácil de nuestras manos, requiere de  permanencia, insistencia, frustración, la idea del tiempo y el espacio, la posibilidad de abrir espacios, creo que todas cosas van a contrapelo de lo que está sucediendo hoy en día y que la coreografía puede ser, es una gran práctica para ir en contra de este monstruo que está construyendo este mundo capitalista.

Fotografía: Jazmín Tesone

El deseo tensa el hábito

Por Francisco Kugler

¡Oh cabezas locas de las religiosas!, de Mia Miceli. Dirigida por Mia Miceli. Con Ana Luz Campos, Miranda Di Lorenzo, Agustín Gagliardi, Mia Miceli, Melina del Valle Villar. En el Centro Cultural Rojas. Av. Corrientes 2038. Funciones: viernes 21 hs.

En un panorama artístico contemporáneo dominado por relatos fragmentarios, el clipping visual y un lenguaje cotidiano que busca la empatía inmediata, la propuesta de Miceli con ¡Oh cabezas locas de las religiosas! se erige como un acto deliberado de rebeldía formal. No se trata simplemente de una pieza sobre el ahogo institucional, sino de una apuesta radical por el relato lineal, la opulencia de la prosa y la belleza de una palabra que se sitúa, con orgullo, fuera de época.

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La incomodidad del saber

Por Carolina Monteleone

El drama (The Drama, Estados Unidos, 2026), dirigida por Kristoffer Borgli. Con Zendaya y Robert Pattinson.

¿Cuánto deseamos conocer a nuestra pareja a ciencia cierta? Esa es la pregunta que parece articular El drama, la última película de Kristoffer Borgli, protagonizada por Robert Pattinson y Zendaya. El film se adentra en los confines de la intimidad y plantea un interrogante incómodo: ¿realmente queremos conocer todos los aspectos de la persona que amamos?

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Mundos ásperos y sed de ternura

Por Francisco Kugler

Mediante un teatro que se lee y una literatura que se habita, Santiago Nader pone en jaque la hostilidad del presente. El dramaturgo se aleja del realismo urgente con ficciones contemporáneas que desbordan las tablas y aseguran el retorno de la belleza y el afecto.

Para Santiago Nader (Tucumán, 1997), la escena no funciona solo como un espejo del mundo vivido, sino también como un laboratorio del lenguaje. Si bien se trasladó muy joven desde el norte argentino hacia Buenos Aires, su verdadera migración ocurrió hacia el interior de la palabra. Formado en la carrera de Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de las Artes y tutelado por referentes como Mariano Tenconi Blanco, Ariel Farace y Maruja Bustamante, Nader ha consolidado una identidad autoral que se desprende de la urgencia del realismo para abrazar la densidad de la literatura en el escenario.

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Revista digital asociada al Taller de Escritura del Área de Crítica de Artes de la UNA

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